LA EDUCACIÓN POSREVOLUCIONARIA
En cumplimiento de las exigencias sociales emanadas del movimiento
revolucionario de 1910, los constituyentes de 1917 redactaron el artículo 3°
inspirado en los principios de justicia social al consagrar la educación
gratuita, obligatoria y laica, para que todo niño mexicano tuviera acceso a
ella. Estos principios establecidos en la nueva Constitución era necesario que
los pusieran en práctica y va a ser el gobierno del Gral. Álvaro Obregón cuando
el país entra en la etapa constructiva y la educación recibe el impulso vital
del intelectual revolucionario Don José Vasconcelos, que desde la Rectoría de
la Universidad impulsa y fundamenta la idea de la necesidad de establecer una
Secretaria de Estado que se encargue de la educación a fin de diseñar y
administrar todo lo referente a la cultura que la sociedad del México
posrevolucionario exigía.
La formación filosófica, religiosa, humanística y nacionalista de
Vasconcelos se va a reflejar durante su gestión al frente de la recién fundada
Secretaria de Educación Pública. Concibe su obra como una cruzada nacional que
llevará al campo el evangelio de la educación. Inspirado en los religiosos del
siglo XVI que realizan la conquista espiritual simultáneamente a la conquista
militar, el campesino podría recibir la educación que la época exigía mediante
el novedoso sistema de maestros misioneros itinerantes que se dispersaron y
recorrieron miles de comunidades en donde era difícil recibir el influjo de la
educación formal y de conocimientos prácticos para el pueblo campesino. Las
Misiones Culturales fueron elemento fundamental en la obra educativa
vasconcelista. Una vez comprobado el éxito de ellas, se fundaron las Escuelas
Normales Regionales y la Casa del Pueblo. Realiza También una importante labor
editorial para después de editar las obras clásicas, fundar bibliotecas para el
pueblo.
Durante la estancia de Vasconcelos en la secretaría, llega a México la
influencia de las ideas pedagógicas de John Dewey y su escuela de la acción que
se encargó de difundir el Prof. Moisés Sáez, esto hace que a partir de esa
época la enseñanza tradicional verbalista reciba la influencia de esta nueva
escuela que proponía enseñar al alumno mediante la acción. La escuela del campo
va a estar asociada a las actividades productivas.
Por lo anterior podemos decir, que la labor de Vasconcelos está aún
presente y los gobiernos posteriores van a acentuar su radicalismo
revolucionario, entendiendo muchas veces por revolucionario ser antirreligioso,
lo que al final hizo estallar la Revolución Cristera.
El Callismo va a dejar como herencia un profundo sentimiento antirreligioso
y las condiciones apropiadas para la modificación del artículo 3° con el fin de
arrancarle al clero su influencia en la educación y así “apoderarse de las
conciencias de la niñez, de las conciencias de la juventud, porque son y deben
pertenecer a la Revolución”. (Vázquez, 1979:173) esta postura va a llevarnos a
la etapa del cardenismo con su educación socialista.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario