LA JOVEN REPÚBLICA Y LAS PRIMERAS INQUIETUDES EDUCATIVAS
En los primeros años de vida independiente se distinguen por sus
inquietudes educativas Lorenzo de Zavala, José María Luis Mora, Valentín Gómez
Farías y el conservador Lucas Alamán. Estos pensadores a pesar de sus
divergencias ideológicas y concepción de la forma de gobierno que debería
adoptar nuestro país, coincidían en que la instrucción “era uno de los más
poderosos medios de prosperidad” por tanto, la educación no debería concretarse
a enseñar a leer y escribir, sino que se hacía necesario dotar a las ciudadanos
de una formación moral y política acorde al sistema de gobierno que adoptara
nuestra nación. “Así pues, es inconcluso que el sistema de gobierno debe estar
en absoluta conformidad con los principios de la educación”. (Vázquez 1979: 30)
Es a partir de 1833, que Valentín Gómez Farías llega interinamente a la
presidencia de la república, cuando el grupo liberal va
a imponer su proyecto educativo concentrado en resolver tres graves problemas
para la época: primero someter al clero y evitar su injerencia en los asuntos
de gobierno; segundo, disolver el ejército conservador y sustituirlo por una
Guardia Nacional, y tercero, implantar una reforma educativa.
Podemos considerar que este intento de reforma, aún con sus limitaciones en
cuanto a sus alcances, significó el primer intento serio, de darle a la
educación la responsabilidad de formar ciudadanos con una ideología que
respondiera al sistema político nacional.
La Educación, para su mejor administración, sería dirigida por una
Dirección General de Instrucción Pública para el Distrito y Territorios
Federales y los estados se encargarían de controlar la educación en sus
jurisdicciones respectivas quienes delegarían su responsabilidad a los
municipios.
Este periodo inmediato a la Independencia, pretende que la educación forme
ciudadanos aptos para el ejercicio de la democracia, la defensa del territorio
nacional y se fortalezcan los sentimientos nacionalista. Se descubre que se
hace necesario que las escuelas incluyan el llamado Catecismo Político y
nociones de historia patria; así mismo, encontramos que en este periodo le dan
al país un símbolo: la Bandera, que nos identifique y en consecuencia nos
distinga de las demás naciones y al final se agrega el Himno Nacional como
fortalecimiento del sentimiento patrio. La nación buscaba una identidad, la
educación sería la encargada de acentuarla, transmitirla y perpetuarla.
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